Caminar es la mejor forma de conocer Londres. A pie aprecias los detalles arquitectónicos, descubres historias escondidas en fachadas y plazas, y conectas con la ciudad de una forma que ningún autobús turístico permite. Este es nuestro recorrido favorito, pensado para unas cuatro horas.
Punto de partida: Westminster
Empieza frente al Palacio de Westminster y el Big Ben, a orillas del Támesis. A un paso, la Abadía de Westminster, con raíces en el siglo X, ha sido escenario de coronaciones, bodas reales y funerales de Estado, y guarda el Poet’s Corner dedicado a Chaucer, Dickens y otras figuras literarias.
Los parques reales
Cruza St. James’s Park, con su lago, sus ardillas y las vistas del London Eye desde el Blue Bridge, hasta llegar a Buckingham Palace. Si coincides con el Cambio de Guardia (lunes, miércoles, viernes y domingo a las 10:45), tienes 45 minutos de espectáculo. Vuelve por The Mall, la avenida de pavimento rojo que simula una alfombra real, junto a la Royal Society, la institución científica del siglo XVII de Newton y Hawking.
Cerca quedan algunas joyas escondidas: Spencer House, la casa palaciega mejor preservada de Londres, construida en el siglo XVIII para un antepasado de Diana; el hotel The Ritz, símbolo de elegancia desde 1906, y The London Library, fundada en 1841 y frecuentada por Dickens.
Trafalgar Square, Covent Garden y Piccadilly
En Trafalgar Square, con la columna de Nelson y sus leones de bronce, arte e historia conviven con la vida cotidiana. Diez minutos por St. Martin’s Lane te llevan a Covent Garden: mercado artesanal, la Royal Opera House, artistas callejeros y rincones como el colorido Neal’s Yard o Whittard of Chelsea, institución del té desde 1886.
Sigue hacia Leicester Square y Piccadilly Circus, con sus pantallas iluminadas. En la zona: Hamleys, la juguetería de siete pisos de Regent Street; Fortnum & Mason, el almacén de lujo de Piccadilly; la Royal Academy of Arts, y los pasajes con encanto como Piccadilly Arcade. Soho y Chinatown quedan a un paso si aprieta el hambre.
Cruzando el Támesis: el South Bank
Baja por Villiers Street hasta los Victoria Embankment Gardens y camina junto al río hasta Waterloo Bridge. El South Bank combina el London Eye (135 metros y vistas de hasta 40 kilómetros en días claros), el Southbank Centre, el mercado de libros bajo el puente de Waterloo, la Tate Modern y el Shakespeare’s Globe, la réplica del teatro de 1599 inaugurada en 1997, sin techo y con la «yarda» central de pie, como en tiempos isabelinos.
Final en la City
Cruza el Millennium Bridge hacia la Catedral de San Pablo, diseñada por Christopher Wren tras el Gran Incendio de 1666. Su galería susurrante permite oír un susurro a 30 metros, y la subida a la cúpula (más de 500 escalones) regala una panorámica inolvidable. Desde allí, en 10 o 15 minutos entre pasajes del viejo Londres, llegas a Leadenhall Market, el mercado victoriano de techo abovedado que Harry Potter convirtió en el acceso al Callejón Diagon.
Si te quedan fuerzas: el Sky Garden del «Walkie Talkie», la azotea gratuita de 120 Fenchurch Street, las ruinas ajardinadas de St. Dunstan in the East o una pinta en Ye Olde Cheshire Cheese.
Consejos prácticos
Sal por la mañana para evitar aglomeraciones, vístete en capas (el clima londinense no perdona), lleva calzado cómodo y un paraguas plegable. Para comer, los pubs históricos con fish and chips o Sunday roast son parte de la experiencia.
Este recorrido es, en pequeño, lo que viven nuestros estudiantes cada semana: la ciudad como aula abierta durante su viaje de estudio.
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